Sobre mi y otros amores...

La vie... juste la vie...


 ¿Cómo no dedicar siquiera unos breves instantes al día a la introspección contemplativa? ¿Tan endurecidos, insensibilizados y hastiados estamos? ¿Son suficientes unas cuantas actividades respetables, brillantes conversaciones y fútiles diversiones para colmarnos? En el mejor de los casos, pueden ocultarla fugacidad de los días, pero ¿es la solución adecuada cerrar los oj ...os ante el desmoronamiento de nuestra vida y abrirlos temerosamente poco antes de morir? ¿No es preferible mantenerlos desde ahora bien abiertos para preguntarnos cómo dar sentido a nuestra vida? Qitémonos la máscara de los convencionalismos, de los compromisos con nuestros semejantes, en ese juego en el que participamos desde hace demasiado tiempo. Miremos en nuestro interior, ¡hay tantas cosas que hacer y la tarea es tan apasionante!
¿No merece la pena dedicar cada día un momento a cultivar un pensamiento altruista, a observar el funcionamiento de la mente para descubrir cómo surge la vanidad, la envidia, el despecho o, por el contrario, el amor, la satisfacción, la tolerancia? No lo dudemos: esa investigación nos enseñará mil veces más que una hora dedicada a la lectura de las noticias locales o los resultados deportivos. Se trata de utilizar el tiempo de forma adecuada, no de desentenderse del mundo. Por lo demás, no debe preocuparnos llegar a tal extremo en una época en que las distracciones están omnipresentes y el acceso a la información generalizada hasta la saturación. Más bien nos hallamos estancados en el extremo opuesto: el grado cero de la contemplación. No nos reservamos ni una hora de reflexión por cada cien de diversión. Como mucho, unos instantes cuando conmociones afectivas o profesionales nos hacen "cuestionar las cosas". Pero ¿Cómo y durante cuánto tiempo? ¿Aprobechamos realmente esas ocasiones para mirar de frente los fundamentos de esas frágiles certezas, la naturaleza efímera de los sentimientos y de los apegos? Con gran frecuencia, nos limitamos a esperar que "pase el mal momento" y busacmos con avidez las distracciones apropiadas para "pensar en otra cosa". Los actores y el decorado cambian, pero la obra continúa.
MATTHIEU RICARD

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Ciclismo, running, nado, camping, climbing, nutrition, viajes, poesia, libros, lugares, música, fotografía, tecnología, robótica, energías renovables, filosofía... son algunos de mis intereses actuales y sobre los cuales tratare de compartirles mis experiencias....
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